Taller de herramientas y habilidades profesionales contra el Racismo

Taller de herramientas y habilidades profesionales contra el Racismo

 

Celebramos en La Rueca un taller de formación e intercambio de habilidades entre profesionales de la intervención social y comunitaria con personas racializadas

El Servicio de Convivencia Intercultural de Carabanchel, en colaboración con Juan Carlos Ruiz Liria (Educador Social, Antropólogo, Psicólogo, Máster en Migraciones, en Malos Tratos y Violencia de Género, en Intervención en Drogodependencias, con más de 20 años de experiencia en intervención social con diferentes grupos; en la actualidad, Profesor ayudante en la UNED en cursos de Post-grado) han organizado un taller de formación e intercambio de habilidades entre profesionales de la intervención social y comunitaria con personas racializadas revisando la propia práctica para reducir o evitar los comportamientos racistas o discriminadores.

Se trabajó en torno a dos objetivos específicos:

  • Tomar conciencia (percepción) de los posibles errores propios con respecto al racismo (prejuicios, estereotipos).
  • Adquirir habilidades para relacionarme de forma igualitaria con personas de otras culturas/etnias

Se debatió sobre la noción de “ayuda” en intervención. Cuando tratamos de ayudar a alguien ¿tiene que ver con salvarle individualmente? ¿Con rebajar la presión que supone estar en condiciones muy difíciles de vida?

Se aportó la noción de Referente Institucional Positivo (RIP), haciendo referencia a la aspiración que podemos tener de servir como soporte para las personas que desconfían de las instituciones y que proyectan en nosotros la responsabilidad de ser también institución. “Somos representantes de los maltratadores que les han tratado mal hasta que se demuestre lo contrario”.

Se habló sobre la diferencia entre racismo tradicional y racismo moderno, algunos tipos de actitudes racistas, tipos de racismo.

En la segunda parte se abordaron algunas habilidades y aspectos a tener en cuenta a la hora de relacionarse con personas racializadas y excluidas

Se encontraron con muchas limitaciones, dado que es un tema que da mucho de sí, y el tiempo era escaso, abordar todos estos temas en 3 horas deja cosas en el tintero, así que lo consideran un punto de partida para seguir trabajando de forma conjunta, ya que los asistentes se fueron con muchas preguntas y reflexiones, algunas que ya traían, otras que se llevaron después de pasar por el taller.

Estas son algunas de las aportaciones:

  • Cuando sólo “les blanques” nos podemos permitir la sensibilidad frente a lo que no vivimos
  • Me llevo reflexiones sobre mi posición ante el racismo. Propongo profundizar y ordenar las ideas, quizá menos cosas. Sobre el role-playing cuidar la vergüenza de la gente
  • Incluiría ejercicios de autodescubrimiento (cuestionarnos a nosotras mismas como herramientas de trabajo y como persona). gracias por el encuentro
  • El autocuestionamiento como profesional y la aceptación de nuestras limitaciones es fundamental para continuar caminando
  • Me llevo una reafirmación de lo importante que es para el empoderamiento colectivo el trabajar desde lo antisistema, desde visibilizar las opresiones estructurales. Y desde la sinceridad la noción que tenemos de nosotros mismos como muy distanciados socioeconómicamente de la gente marginalizada tiene más de ilusión que de realidad. Muchas tenemos trabajos precarios y formamos parte de la clase trabajadora. Identificarse aún siendo diferente es útil como perspectiva desde donde mirar
  • La tremenda importancia de la comunicación gestual. Naturalmente en todo el mundo, pero especialmente en quien sufre rechazo gestual permanente (no ser bienvenidos, miradas por encima del hombro, desconfianza, etc). Tienen especial habilidad en detectar el rechazo, extremadamente sutil. Si pretendemos generar confianza, imprescindible prestar atención a esto.
  • Si fuera necesario, para conseguir esa confianza y no mostrar rechazo, puede ser útil fingir, por ejemplo, no mostrando desagrado con olores o circunstancias.
  • La voz y el cuerpo deben decir lo mismo, no mostrar incoherencias
  • manejar algunas claves culturales propias a la persona con la que tratamos hará ganarnos su respeto
  • Hablar sinceramente, decir la verdad, explicar las cosas evitando el buenismo, el paternalismo, la pena. Mirar a los ojos y usar un tono de voz cuidado pero adaptado a la circunstancia.

Efectivamente hay una reflexión que se tiene que hacer desde una posición favorecida y no es posible hacerla desde otro lado. Decidir si se está del lado de los privilegios y de la negación de derechos hacia el resto de la humanidad, o considerarse precisamente parte de esa humanidad oprimida y solidarizarse y garantizar los derechos de la gente.

En algo que coinciden todas las participantes es que se quedaron con ganas de seguir profundizando y querer otro espacio de encuentro para seguir adquiriendo herramientas. El equipo de convivencia Intercultural intentara dar respuesta a estas inquietudes.

 

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