Más de cien personas y un montón de actividades.
Te contamos todo lo que pasó

El día 15 de junio celebramos las Jornadas Profesionales de La Rueca Asociación, un acto donde profesionales, personas voluntarias y en prácticas de la entidad se dieron cita para compartir proyectos, ilusiones y buenos ratos de conversación. El nuevo Centro Comunitario de la calle Valderrobres era el escenario elegido para dar cabida a la jornada; una ocasión perfecta para inaugurarlo y darle la bienvenida como se merece.

La jornada comenzó temprano, con muchos preparativos y todos los equipos trabajando. Cada proyecto tenía que montar su pequeño  stand para la Ruequiferia, así que no había tiempo que perder. Personas de un lado para otro, sillas colocándose aquí y allá, y un sinfín de voces preguntando dónde se había colocado aquello fueron el tópico general de los primeros ratos: se estaba gestando algo genial, y no hay proyectos interesantes sin un poco de desorden bien organizado.

A las 9:30 horas (sin puntualidad británica, todo hay que decirlo) el centenar de personas que asistió a la jornada comenzó a tomar asiento para el acto inicial. Ángela Caballero, nuestra coordinadora técnica y la persona encargada de coordinar el evento tuvo que ponerse bien firme: es imposible mantener silencio cuando hay tantas cosas que contarse, tantos proyectos que compartir. Aun así, pronto dimos pistoletazo a la jornada con una dinámica de conocimiento que habría de encontrar a personas que, quizás, no se conocían entre sí.  Después la cosa se puso más difícil: teníamos que encontrar, entre los asistentes, a tres personas que hubieran leído Gioconda Belli, tres nombres de chico que comenzasen por la letra ‘a’ o tres mujeres que tocasen algún instrumento, entre otras.

Posteriormente Antonio, nuestro director general, hizo una presentación de la entidad. Pusimos en común los principios y valores de La Rueca, y contamos las excelentes cifras de La Rueca Asociación en 2016. A continuación, el momento más deseado: hora de probar bocado y confraternizar con el resto de miembros de la entidad. Y no era para menos: participantes del curso de Camarera y camarero nos habían preparado un cóctel de altura con el que chuparnos los dedos: minisándwiches, croasanes rellenos o tostas de chocolate fueron pasando de bandeja en bandeja. Además, lo sirvieron de forma impecable, como si de un evento protocolizado se tratase. Se nota que salen bien preparado de los cursos que reciben.

Y tras la pausa para el café, el acto central de la jornada: la Ruequiferia, o Feria de proyectos. Una oportunidad para intercambiar ideas, descubrir buenas prácticas y proyectos novedosos de las distintas áreas de nuestra entidad. Hubo propuestas para todos los gustos: desde el emocionario del SIJA hasta un juego Kahoot! preparado por el equipo de Gestión, pasando por un rincón de midfullness, varios vídeos de presentación, la expo Breaker de Tecnolab o el photocall Desmontando Tópicos del Servicio de Convivencia Intercultural en Barrios, entre otras muchas propuestas. Todas geniales, todas divertidas.

3, 2, 1… ¡Acción!

Entretanto, hubo tiempo para mucho más. Aprovechamos la ocasión para comenzar a grabar lo que será el próximo vídeo corporativo de La Rueca Asociación, y tras la Ruequiferia, y la evaluación de la misma (porque bien sabemos que no hay proyecto bien acabado si no ha sido correctamente evaluado), dimos paso al momento más emotivo de la mañana: la entrega de reconocimiento a los proyectos y la presentación de regalos que, cada proyecto, quiso regalar al nuevo centro de Valderrobres. Una jarra, que simbolizó el proyecto «por llenar», un precioso poema sobre lo que significa aprender a vivir («aprender a vivir es dejar de pensar que solo tenemos un lugar en este mundo»…) o un compañero, que cambiaba de proyecto para comenzar su andadura en el nuevo Centro Comunitario de Valderrobres fueron los presentes más emotivos que recibió nuestro nuevo centro, que aún está en pañales pero ya está deseando andar.

Y tras este cariñoso momento, y las risas que inundaron el ambiente, dimos clausura a una jornada estupenda, llena de camaradería, compañerismo y satisfacción donde, incluso, el sofocante calor pasó (casi) inadvertido.

Presentación de La Rueca

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